
La capacidad industrial utilizada en octubre se ubicó en el 62,9%. Los rubros con mayor utilización fueron Papel e impresiones (66,6%), Madera y muebles (65,4%) y Metal, maquinaria y equipo, y material de transporte (63,2%).
En octubre, los sectores industriales relevados exhibieron un desempeño heterogéneo, aunque condicionado estructuralmente por la incertidumbre derivada del contexto electoral y la persistencia del escenario recesivo.
La contracción de la demanda interna y la erosión de los ingresos traccionaron a la baja la actividad en la mayoría de los rubros, obligando a las firmas a intensificar estrategias de promociones y financiamiento para sostener la rotación de inventarios.
La paralización de la obra pública y la postergación de decisiones de inversión por parte de los clientes acentuaron el estancamiento en la cadena de valor de bienes de capital e insumos intermedios.
Desde la perspectiva operativa, la estructura de costos se vio presionada por el alza generalizada en servicios, logística y reposición de mercadería, comprimiendo los márgenes de rentabilidad ante la imposibilidad de un traslado total a precios.
La falta de liquidez en el mercado, sumada a la inexistencia de crédito productivo a tasas viables, generó tensiones en la cadena de pagos y dificultades para el abastecimiento. Asimismo, la presión impositiva y la competencia de productos importados en segmentos sensibles terminaron de configurar un período de transición y cautela productiva.
La apertura de importaciones, la competencia de productos externos y el cierre o la transición de temporada incidieron negativamente sobre los niveles de facturación.










