Las mascotas tienen conductas extrañas durante la cuarentena?

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Desde el punto de vista de los animales domésticos, los que se comportan de manera rara son los humanos, que ocupan sus territorios todo el día y manifiestan señales de ansiedad. Ellos sólo los acompañan en esos cambios de rutina

 Gatos que jamás salían de las casas ahora pasean por los techos del vecindario. Perros que han caminado 30 minutos se instalan junto a la puerta al regresar, como si nunca hubieran salido. Algunos maúllan o ladran a todo volumen, otros se quedan mirando fijo a los humanos residentes. Por la pandemia del COVID-19, las indicaciones de cuarentena o de permanecer en la casa han afectado las conductas de literalmente miles de millones de personas, y también parecen alterar las de sus mascotas. El súbito cambio de rutina desafió a los animales domésticos, que alguna vez estuvieron a cargo de sus espacios durante muchas horas y ahora, de pronto, lo tienen que compartir .

A diferencia de la gente, que sabía que el encierro tiene un alto costo emocional y psicológico, las mascotas ignoraban que lo que parecía una excepción agradable, un humano que les prestara más atención durante un par de días, iba a transformarse en una nueva forma de vida. “Ellos armaban su propia rutina según nuestros horarios previos, y de pronto decidimos que los vamos a cambiar por completo y les invadimos su espacio«,

Zazie Todd, autor de Wag: The Science of Making Your Dog Happy, cree que es lógico que las mascotas quieran un poco de distancia social al encontrarse cara a cara todo el día con sus humanos que intentan detener la transmisión del nuevo coronavirus: “Si quieres abrazarte a tu conejo todos los días en el sofá, y no está acostumbrado, puede que sea demasiado para él”, dijo a Slate.

El súbito cambio de rutina que provocó el nuevo coronavirus desafió a los animales domésticos, aunque no hay pruebas sólidas de que se contagien. (REUTERS/Aly Song)

. Para los perros, además, el aumento de la circulación, a medida que la gente saca a pasear a los animales con mayor frecuencia, equivale a un aumento de las alarmas de intrusos: “Que todo el mundo pase por la puerta con sus perros hace que se sientan mucho menos seguros en el hogar”.

Además de los cambios en la rutina hay distintos factores que incrementan el malestar de los animales domésticos. Por ejemplo, los niños encerrados: “Eso puede ser un poco estresante, porque a veces los niños pueden ser un poco ruidosos o demasiado intensos en sus interacciones con las mascotas, que no siempre son tan entusiastas”,

Las personas se prepararon para un encierro de alto costo emocional, pero las mascotas enfrentaron de pronto una nueva forma de vida.

Aunque se desconoce hasta qué punto la cuarentena aumenta la ansiedad en los animales, sí se sabe que las “conductas de desplazamiento” podrían explicar los cambios de comportamiento de las mascotas. Se trata de una suerte de tics que adoptan para afrontar un factor de estrés novedoso. En los perros y en los gatos pueden presentarse como nuevas costumbres de treparse, andar, ladrar o maullar, rascarse o dar vueltas sobre sí mismo.

Un perro que se sacude como si estuviera mojado, pero está seco, presenta una conducta de desplazamiento común: el exceso de cuidado o higiene. También lo son alzar las patas y saltar sobre objetos, para morderlos y sacudirlos. Las aves pían más o adoptan posturas inusuales en sus jaulas. Los potrillos muerden a los caballos adultos. Y tanto perros como gatos, reptiles y aves bostezan más. “Varios estudios han concluido que también los humanos bostezan con mayor frecuencia cuando están nerviosos, aunque no está claro el motivo por el cual lo hacen”, siguió la web. “Una de las teorías principales es que el bostezo aumenta la circulación sanguínea, lo cual lleva oxígeno al cuerpo”.

Si bien muchas mascotas (como Drake, adoptado en Bélgica por Sandra de Geradon y Cyprien De Boeck) encontraron un hogar durante la pandemia de COVID-19, otras perdieron sus rutinas. (REUTERS/Yves Herman)

Si bien muchas mascotas encontraron un hogar durante la pandemia de COVID-19, otras perdieron sus rutinas.

“Es muy importante que, como dueños, tratemos de mantener todo igual en lo que respecta a las rutinas diarias a las que nuestras mascotas están acostumbradas y asegurarnos de que sigan contando con espacios tranquilos y sin perturbaciones a los que puedan ir en cualquier momento del día”, dijo Lauren Finka, investigadora de conducta felina en la Universidad de Nottingham Trent. “La alteración de su rutina normal puede causar ansiedad, porque su sentido de la previsibilidad y el control puede verse afectado».

Siracusa coincidió: “Hay que darles tiempo, lo cual significa que deberíamos tratar de mantener los horarios cotidianos de la manera más similar posible a lo que solía ser, y asegurarnos de que los animales tengan su rato de tranquilidad”. También la entrenadora de perros Kayla Corey, de Bark Busters: “La consistencia es realmente importante», incluso para los gatos, subrayó.

En caso de problemas, la respuesta no es más entrenamiento, agregó Stelow: si un perro manifiesta un comportamiento agresivo o ansioso, hacia las personas o hacia otros perros, no es que se porta mal sino que expresa un problema emocional. “Y del mismo modo que no se espera que un maestro se ocupe de los problemas emocionales de los niños, no se le puede pedir a un entrenador que se ocupe del problema emocional de un perro”.

Es importante tratar de mantener las rutinas diarias a las que las mascotas están acostumbradas y dejarles espacios tranquilos y sin perturbaciones.( REUTERS/Pilar Olivares)

Es importante tratar de mantener las rutinas diarias a las que las mascotas están acostumbradas y dejarles espacios tranquilos y sin perturbaciones.( REUTERS/Pilar Olivares)

Por último, los animales perciben algunas de las señales de angustia de los humanos, preocupados por su salud, sus empleos, sus familias. Una suerte de “contagio emocional”, como lo llamó Fabricio Carballo, investigador de la inteligencia animal en la Universidad del Salvador. “Lo cual significa que los humanos podrían ser parte del problema”, añadió Vox. Y citó a Carballo: “Es posible que los dueños sean los que tienen conductas extrañas, y sus perros se estén tratando de adaptar. Puede que estén aburridos y les pidan a sus mascotas que hagan trucos nuevos, lo cual los lleva a una conducta extraña”. TikTok le da la razón al experto.

Para Ng el problema de la abundancia de paseos y atención es menor al de su mengua cuando la sociedad comience su reapertura. “Para las mascotas que sufren por la separación, la transición de una rutina con los dueños 24/7 a otra en la que pueden volver a estar solas durante largos periodos no será fácil”,

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